No corran

Lo primero que hay que considerar cuando uno observa cómo está realmente Estados Unidos consigo mismo es la serie de reacciones que se van produciendo contra los comportamientos de su propio Presidente

Es fascinante ver al canciller Luis Videgaray recorriendo el planeta, mientras que la mitad de sus sartenes están a fuego lento preparándose para una de las negociaciones más importantes al representar el 64% de nuestro comercio total, que mantenemos con ese mundo inhóspito llamado Trumplandia.

Ahora lo primero que hay que considerar cuando uno observa cómo está realmente Estados Unidos consigo mismo es la serie de reacciones que se van produciendo contra los comportamientos de su propio Presidente. Y es ahí cuando se entiende que sólo es cuestión de tiempo para que el corpus político estadounidense adopte posiciones más allá de los partidos y defienda la esencia de la estructura del país.

En ese sentido, el comportamiento del Presidente del imperio del norte, que parece olvidar que su país sigue el diseño de los padres fundadores, donde el entramado institucional depende del balance de los Poderes y en el que las instituciones son más poderosas que la voluntad de los hombres, aunque estos ocupen la silla presidencial, produce una ruptura de las amenazas de Trump hacia nosotros y hacia el mundo.

Si hace unos días los senadores republicanos iban lamentando por los programas políticos dominicales de televisión que el Presidente agrediera a los jueces, ahora el grito es para recordar que las dictaduras empiezan cuando se pretende callar a la prensa.

Porque escrito está con letras de oro aquel principio jeffersoniano que asegura que “antes que un gobierno sin periódicos, es preferible tener periódicos sin gobierno”.

Y es que, el presidente Trump en su escalada sin límite ha declarado como enemigos del pueblo estadounidense, nada más y nada menos que a The New York Times, a NBC, ABC, CBS y CNN.

Por eso me permito sugerirle al gobierno mexicano que no se confunda, porque si bien para el canciller Videgaray llegar a un acuerdo con Jared Kushner es clave, para el resto del país lo importante es lograr un acuerdo con EE.UU. -un Estado con más de cien años de solidez institucional- y no con la moda Trump.

En ese contexto, no es recomendable que México corra, porque al final habrá que identificar con quién realmente hay que sentarse a negociar, y esos son nuestros amigos que hoy sólo callan.

Mientras tanto que nadie se equivoque, porque el colapso humanitario de los nuestros seguirá existiendo con el puente fronterizo de Ciudad Juárez y El Paso, así como los cruces de Tijuana que seguirán siendo como el de Nogales, una triste fotografía de injusticia, desconsuelo y frustración.

Y para cortar esa hemorragia llena de dolor no debemos entregar ni la dignidad, ni el patrimonio nacional, porque ahora el tiempo juega a nuestro favor.