‘Bronco’-Mancera 2018

Para quienes tengan corta memoria, desde hace meses Jaime Rodríguez y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México se vienen acercando con intenciones de apoyarse mutuamente como posibles candidatos independientes a la Presidencia

Si alguien quiere entender los móviles tras la campaña mediática y la sucesiva petición de la renuncia al procurador de Nuevo León, Roberto Flores, sólo tiene que asomarse al 2018.

Y van a encontrar que al final del día, lo que se intenta es sellar un pacto político que le prometiera Jaime “El Bronco” Rodríguez a su homólogo capitalino Miguel Mancera.

Para quienes tengan corta memoria, desde hace meses “El Bronco” y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México se vienen acercando con intenciones de apoyarse mutuamente como posibles candidatos independientes a la Presidencia.

Y en esa danza de cortejos y enamoramientos hay dos nombres con el mismo apellido, emparentados, que son cruciales para cuajar la alianza: Bernardo González Garza y su tío, Alejandro González.

Bernardo, regiomontano, es un personaje muy cercano a Mancera. De hecho, el jefe del Gobierno capitalino fue quien se lo recomendó al gobernador de Nuevo León, al igual que a su tío Alejandro.

Y aunque Bernardo aún no cumplía los 35 años que exige la ley, “El Bronco” lo designó subprocurador de Ministerios Públicos. Al ser descubierta la pifia, el gobernador independiente no tuvo otra salida que congelar la designación para esperar que alcanzara los 35.

Ya instalado bajo el organigrama de Roberto Flores, pero recibiendo órdenes directas de gobernador, Bernardo González Garza encontró el modo de seducir a los directivos de algunos medios de comunicación filtrando información parcial para desacreditar a la Procuraduría del estado.

Y desde ahí se armó la campaña del presunto nepotismo de Roberto Flores –con un papá que no trabajaba para él, un yerno que no es su yerno y un hijo que es meritorio–. Si esa fuera de verdad la causa de la renuncia deberían ser cesados media docena de altos funcionarios del gabinete por peores y más reales prácticas nepóticas.

La apuesta de Bernardo González Garza y de los medios que lo acompañaron era obligar la renuncia de Roberto Flores para que fuera el propio recomendado de Mancera quien se hiciera de las riendas de la justicia bronca.

Pero más allá de los compromisos de “El Bronco” con el jefe de Gobierno capitalino, la urgencia de que Roberto Flores dejara la Procuraduría de Nuevo León también tenía otra dirección.

El Congreso de Nuevo León ya discutía el nombre de quien sería el primer fiscal independiente en Nuevo León y los momios favorecían a Roberto Flores. La urgencia era desacreditarlo… y si era posible descarrilarlo.

Algunos despachos de abogados inconformes con no tener injerencia en los asuntos judiciales del gobierno nuevoleonés se encargarían de hacerle mancuerna a Bernardo González Garza para instalarlo en la Procuraduría de Nuevo León.

Por eso cuando se conoció la renuncia de Roberto Flores en las oficinas de Mancera, en la de algunos medios de comunicación y en algunos despachos de abogados, se destaparon botellas de champán.

Jaime “El Bronco” Rodríguez cumplía su palabra a su amigo y aliado político rumbo al 2018, y de paso saciaba los apetitos de quienes está claro que ya lo tienen secuestrado.

De la historia de Alejandro González, el tío de quien se perfila para ser el nuevo procurador si no le dan zancadilla, se las contamos después. Sobra tela de dónde comprar.